Un sistema urbano híbrido residencial, industrial y comercial, que recupera el paisaje heredado de las estructuras ferroviarias para conectar sin imponer.
La compleja orografía del País Vasco y su profunda indutrialización han conducido a una acumulación de los tejidos industriales, las infraestructuras y los centros urbanos en los valles. El paisaje natural por su lado queda protegido en su inaccesibilidad montañosa.
Valles industriales versus laderas boscosas
En Irún encontramos una ciudad marcada por su pasado fronterizo. Una ciudad partida en dos. A un lado la estación alejada del centro como un mundo paralelo de humo, hierro y mercancías poblado de maquinistas, agentes y guardias civiles. Al otro el casco histórico y antiguo pueblo de Irún. En medio un modesto ensanche que conecta ambos núcleos a través de la calle Colón.
La estación como núcleo económico de Irún desapareció en 1991 con el Acuerdo de Schengen. Y su huesos han quedado petrificados como una gran grieta en la trama de la ciudad.
Las geometría de las vías
Las vías son parte fundamental de la ciudad de Irún y su trazado ha marcado el crecimiento urbano de Irún desde la primera linea internacional que cruzó el Bidasoa. Las vías desaparecerán, pero no la geometría que ha organizado esta parte de la ciudad.
En vez de obviar estas reglas ferroviarias esta propuesta subraya la necesidad de su incorporación como herramientas urbanas.
Los edificios y calles, siguen las trazas de lo existente, se adaptan los radios de giro y se modelan siguiendo los espacios de amortiguación.
Estas trazas rellenan con naturalidad la huella ferroviaria, permiten incorporar las construcciones existentes y hacen posible una división en fases de la intervención.
El crecimiento será lo más lento admisible
Una intervención del tamaño de inversión y de la complejidad logística que implica la incorporación de Irún a la Y Vasca unida a la reconversión del espacio ferroviario, es un proceso que debe ser lento.
Lento en su definición, porque sólo con el paso del tiempo las ambigüedades podrán irse definiendo.
Lento en su implantación para testear los sistemas de financiación y los modelos de gestión.
Lento en su evolución, porque ésta es sólo posible cuando los procesos acumulan experiencia.
La propuesta que se propone por tanto es precisa en los objetivos pero ambigua en las definiciones. Es experimental en sus modelos pero flexible en sus evoluciones. Y evolutiva para incorporar la experiencia a las nuevas fases de implantación.
Piezas urbanas
La intervención se divide en cuatro densas piezas urbanas independientes que forman un conjunto tramado de ciudad. Cada pieza será estudiada y reelaborada durante su implantación.
La implantación será paso a paso, una pieza cada vez y construidas poco a poco, banda a banda.
Todas se ajustarán a las reglas volumétricas del plan y serán impulsada mediante un modelo cooperativo de promoción.
Un modelo cooperativo
La premisa de partida es la siguiente: El derecho a la vivienda no es un negocio, pero puede ser un motor económico. Este motor puede servir para impulsar cooperativas locales y pequeños inversores hacia una gestión transparente y transmediática del proceso de inversión. Un modelo que incorpore sistemas de protección pública transparentes y abiertos arbitrados por el ayuntamiento.
Un e-darling de casas que conecte promotores, cooperativas y particulares con cada solar del plan, bajo el control municipal.
Entre medianeras y de crujía estrecha
El sistema residencial recoge dos modelos residenciales que son casos de éxito en sus objetivos pero controvertidos en su implantación urbana.
La vivienda entre medianeras posibilita la riqueza estética en el paisaje urbano a la vez que transformación edificio a edificio de la ciudad sin perder la estructura de calles.
La vivienda de crujía estrecha resuelve de manera inmejorable los criterios objetivos de ventilación, higiene e iluminación.
Industrias limpias en la trama urbana
El País Vasco es una de las regiones europeas que más invierte en I+D+I en proyectos empresariales de contenido tecnológico.
Esta es una oportunidad para romper la separación radical entre los polígonos industriales y las zonas residenciales. La propuesta es infiltrar estos espacios tecnológicos en el tejido residencial, para posibilitar las sinergias necesarias en la tercera revolución industrial.
Las plazas
Las plazas se proponen como un soporte instalado pero no equipado. Una base inicial pavimentada, con una red practicable de instalaciones y un mobiliario mínimo. Su financiación deberá tener en cuenta asignaciones presupuestarias bianuales que permitan incorporar las propuestas vecinales mediante procesos participativos.
El sistema de calles
La integración del uso residencial con el tejido productivo, utiliza un sistema de comunicaciones y espacios verdes heredados de la estructura ferroviaria. Ante la dicotomía calle-acera aparece un tercer elemento lineal que se incorpora al sistema de circulaciones: el corredor verde. Este corredor entrelazado será bosque, parque, aparcamiento y jardín.
Los restos ferroviarios son estructuras disponibles a equipar
Las naves y edificios existentes forman parte de la memoria local y están ahí. Son espacios disponibles para la cultura y el deporte que se integran perfectamente en este sistema urbano heredado del ferroviario. El objetivo es aprovechar estas estructuras aprendiendo de experiencias de éxito como la PSI de New York o el Löwenbräu-Areal de Zurich.
La nueva estación
La estación intermodal es la gran inversión de este proyecto urbano y debe ser el catalizador de la reconversión económica de Irún. Un hub de comunicaciones en el que confluyen Renfe, Euskotren, autobuses, taxis y shuttles al aeropuerto Hondarribia. Y un centro de negocios que se articule como núcleo de actividad de la eurociudad Hondarribia-Irun-Hendaya.
Para el barrio la estación se coloca separada de la calle Colón cerca del nuevo puente sobre las vías para desplazar el centro económico hacia el sur y activar la nueva conexión. A la vez que conecta la plataforma sobre las vías con las calles aledañas.